Miracle Berry: la fruta que transforma todo lo ácido en dulce

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¿Te imaginas poder comer toda la cantidad de dulce que quieres sin engordar, sin aumentar tus niveles de azúcar o sin picarte las muelas?

Existe una baya roja del tamaño de una almendra cuyo sabor pareciera no causar impresión alguna. Se podría decir que si no fuera por el poder que tiene, nadie se molestaría en comerla.

Se le conoce como “fruta milagrosa o baya mágica”, pero su verdadero nombre es Synsepalum dulcificum. Originaria de África, esta fruta tiene un efecto muy peculiar que dura aproximadamente treinta minutos desde el momento en que la masticas: transformar todo sabor ácido en dulce. Un limón, salsa Valentina, o inclusive un trago de tequila, a ojo cerrado pensarías que son dulces, miel o simplemente jarabe de azúcar.

En ciudades como Nueva York es posible encontrar fiestas organizadas que prometen un “viaje de sabor” (flavor-tripping). Con un ‘cover’ de $15 dólares tienes acceso a una baya milagrosa y a un bufete de alimentos variados y peculiares como vinagre, fresas, mostaza y cerveza. El viaje empieza desde que pruebas la mora y el efecto inmediato te permite comer cualquier ingrediente de la mesa y disfrutarlo como si fuera un dulce. Los testimonios hablan por sí solos: el queso de cabra sabe a pay de queso, los ostiones con limón asemejan chicles, un buen vino se convierte en jugo de uva y todos comen limón como si fueran dulces.

La explicación científica se debe a una proteína llamada miraculina, misma que hace pasar los sabores ácidos por dulces.  Este compuesto en realidad es una glicoproteína la cuál tiene un azúcar o carbohidrato unido a la proteína y al tener contacto con tu lengua se liga a los receptores dulces de la misma, y permanece ahí en un estado inactivo.

Cuando te introduces algo ácido, la proteína cambia su estructura física, activando entonces los receptores dulces de tu lengua, de tal manera que lo que comas va a tener un sabor dulce. El efecto es duradero ya que la proteína se puede mantener ligada a los receptores dulces de la lengua de 15 a 60 minutos. La clave está en el pH del alimento, el cual permite la transformación de la miraculina; siempre y cuando el alimento sea ácido la baya funciona.

Comercialmente se distribuye por empresas de tipo e-commerce. La más importante es mberry (http://mberry.us/) la cual ofrece la mora fresca, en tabletas, e inclusive la planta para que las crezcas tu mismo. 10 moras por $20 dólares o una sola por $2 dólares es su valoración actual.

Culinariamente se le ha dado un giro interesante, especialmente en restaurantes de gastronomía molecular. En el restaurante Moto ubicado en Chicago, el chef Homaro Cantú ofrece postres sin azúcar que saben dulces, e inclusive publicó un recetario para que las personas puedan complementar la baya con la cocina en casa.

También se le ha encontrado potencial médico a la fruta, específicamente para pacientes con diabetes y cáncer. Para las personas que padecen de diabetes se sugiere como un sustituto de azúcar para poder mantener un índice glicémico apropiado. Un diabético en lugar de agregarle azúcar al café le puede agregar limón, comer una baya y el resultado es un café común endulzado.

En cuanto al cáncer, después de la quimioterapia algunos pacientes han encontrado su sentido del gusto alterado pues pueden percibir sabores a metal o a hule al comer. La universidad de Creighton es una de las que actualmente está buscando usar la baya milagrosa a su favor para incrementar el apetito en pacientes y poder evitar la común pérdida de peso en ellos.

No cabe duda que los usos de este fruto tan poco conocido son muchos. Los alcances que puede llegar a tener en la sociedad son tan variados que se requiere de una mayor investigación en cuánto a los efectos que podría mostrar, así como para lograr que las personas adquieran el hábito o el gusto de consumir esta mora.

¿Y tú cuál crees que sería el futuro de esta baya? ¿No más dietas? ¿Exceso de ulceras? ¿El sustituto de Splenda?

-Mónica R

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